1. Escuchar
Nos cuentas el negocio, el público, el objetivo, las referencias y lo que no quieres. Te ayudamos a completar lo que falte.

Siempre pueden aparecer ideas nuevas o cosas que no encajan como imaginabas. Por eso preferimos enseñarte el trabajo mientras toma forma. Si algo no te gusta, lo cambiamos en el momento adecuado.
No necesitas hablar nuestro idioma técnico. Nosotros explicamos las decisiones con claridad y te pedimos feedback sobre lo que realmente importa.
Cada etapa termina con algo visible o una decisión compartida.
Nos cuentas el negocio, el público, el objetivo, las referencias y lo que no quieres. Te ayudamos a completar lo que falte.
Definimos páginas, mensajes, funciones y recorrido. Aquí se separa lo imprescindible de lo que puede esperar.
Preparamos una primera dirección visual y funcional para que puedas verla, entenderla y comentar.
Desarrollamos y compartimos avances. Revisamos por partes para que los cambios lleguen a tiempo.
Comprobamos móvil, navegación, formularios y contenidos; aplicamos la revisión final y dejamos la web preparada.
Nosotros ponemos el criterio técnico; tú conoces mejor que nadie a tus clientes y lo que quieres transmitir.
Qué vendes, a quién, qué funciona ahora y qué problema quieres resolver.
Logo, colores, fotografías, textos, servicios o referencias. Si falta algo, lo organizamos juntos.
Qué te gusta, qué no y por qué. Te ayudamos a convertir sensaciones en decisiones útiles.
Responder dentro de los tiempos acordados nos permite mantener el ritmo y la fecha de entrega.
Cuéntanos lo que tienes en mente y te diremos cómo lo ordenaríamos.
Empezar la conversación